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	<title>YPSITE BLOG</title>
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	<description>La verdad está aquí dentro, fuera sólo hay ira (IV)</description>
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		<title>YPunto final</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jan 2012 08:56:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Empezamos YP hace casi 10 años. Durante gran parte de este tiempo no hemos tenido muy claro hacia dónde íbamos o lo que terminaríamos haciendo, por lo que lejos de definir una trayectoria lineal, la actividad de YP ha caminado &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2012/01/fin/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span>Empezamos YP hace casi 10 años. Durante gran parte de este tiempo no hemos tenido muy claro hacia dónde íbamos o lo que terminaríamos haciendo, por lo que lejos de definir una trayectoria lineal, la actividad de YP ha caminado acompañada de tentativas, ensayos y errores, conversaciones, alguna resaca y muchos interrogantes. Ahora con cierto tiempo y distancia podemos decir que hemos tratado de aportar ideas, conceptos y herramientas para la elaboración de una economía política de la cultura [1].</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Uno de nuestros objetivos ha sido analizar críticamente aquellas normativas, marcos ideológicos, discursos y protocolos que han condicionado y a día de hoy determinan las relaciones entre los diferentes actores que conforman la esfera cultural. Las relaciones de interdependencia y sus equilibrios, las relaciones de poder y sus desequilibrios, las relaciones laborales y su precarización; relaciones todas ellas tácitas o explícitas constituidas por elementos de dominación, subordinación y antagonismo. Y esas mismas relaciones son las que desde YP también hemos padecido, reproducido o intentando subvertir. En el fondo, nuestro propio proyecto nos ha llevado a analizar <em>desde fuera</em> lo que hemos padecido <em>desde dentro</em>, una ruta resbaladiza que en muchos momentos nos convertía en nuestras propias cobayas. En ese sentido, YP siempre ha constituido una suerte de prototipo en fase beta, un sistema que, en el fondo, nunca ha logrado estabilizarse. En algunos tramos hemos preferido caminar a tientas, en otros estábamos muy seguros de que seguíamos un trazado coherente y por momentos echábamos en falta una linterna en nuestra mochila. Los boyscouts, ya se sabe, somos gente versátil, pero de dudosa integridad.<strong> Hoy cerramos un capítulo que para nosotros ha sido muy importante: cerramos YProductions</strong>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Los porqués son múltiples, pero hay uno que creemos expresa de manera clara la esencia de esta decisión: ya tocaba. Si uno de nuestros primeros proyectos públicos tenía como enunciado “<strong><strong><a href="http://ypsite.net/recursos/secciones_proyectos/imagenes/cartel_definitivo.producta1.jpg" target="_blank">Ya se veía venir</a></strong></strong></span>” –algunos erais muy jóvenes y no lo recordaréis– nuestro mayor argumento ahora es un guiño inverso a ese eslogan. Y decimos &#8220;ya tocaba&#8221; porque nunca nos motivó la idea de montar una empresa cultural de largo recorrido, sino encontrar la manera de subsistir aportando recursos y energías a un ámbito que entendíamos huérfano de análisis. De esa necesidad nació nuestra faceta de empresarios, pero YP como empresa tenía fecha de caducidad desde su inicio, no venía marcada en el envoltorio, pero sabíamos que en algún momento, más pronto que tarde, tendríamos que tomar esta decisión. Tenemos claro que tan solo hemos contribuido ligeramente en la comprensión y análisis del área de investigación que hemos venido trabajando y que sin duda queda mucho trabajo por hacer. Aun así, en estos momentos tememos poder entrar en una inercia que emborrone el objetivo que nos hizo poner en marcha YP. No somos expertos en gestión ni en comunicación ni en producción pero nos gustaría pensar que sí se nos da bien investigar, que se nos da bien analizar un conjunto de variables que actúan simultáneamente y que para ello es preciso tomar distancia y tener tiempo. YP nos ha brindado buenos momentos y un contexto para hacerlo y, ya sólo por eso, ha merecido la pena esta experiencia.</p>
<p class="p1"><span class="s1">Quienes ahora conformamos YP necesitamos oxigenarnos, necesitamos desarrollar proyectos de manera autónoma y empaparnos de nuevas experiencias. Posiblemente uno de los grandes problemas que siempre ha aquejado al proyecto es que hemos funcionado como un organismo muy cerrado, poco permeable. Esto ha dificultado el tránsito y la incorporación de más gente al equipo de trabajo. Con el tiempo hemos aprendido a colaborar con otros colectivos y agentes, pero la idiosincrasia del proyecto, nuestros caracteres huraños sumado a otros tantos factores han dificultado que YP se rejuveneciera por dentro o se tornara una entidad más plural. Esto ha contribuido a que no se diera un relevo en el equipo de trabajo o que el proyecto pudiera tener otro tipo de continuidad. Actualmente YP ya es un proyecto muy significado, corporativamente marcado y con un trabajo que, en mayor o menor medida, creemos que puede ser útil para otros y otras que quieran seguir alimentando ese área de investigación. Por eso pensamos que es bueno cerrar el ciclo, dar por terminada esta etapa y auto-otorgarnos la &#8220;libertad&#8221; de construir otros proyectos fuera del paraguas YP.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Estamos creando un archivo público con los proyectos que hemos realizado, así como las investigaciones y la biblioteca de textos que hemos ido produciendo. Los amigos de <strong><a href="http://bookcamping.cc" target="_blank">bookcamping.cc</a></strong> nos están ayudando en esta tarea de la que pronto daremos noticia [2]. Todo lo que hemos producido se podrá copiar, usar o desmentir (como hasta ahora). Consideramos que este es el resultado de nuestro trabajo y esperamos que sirva de contexto para futuras prácticas e investigaciones. Hoy se cierra la empresa, pero esperamos que el contexto crítico desarrollado en YP siga abierto a través del material producido.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De la misma manera que cuando uno coge la maleta busca convencerse de que no se ha dejado nada, cuando das por terminado un proyecto el instinto te lleva a intentar darle coherencia. Seguro que en los párrafos que siguen caeremos en el error de construir un relato compacto, pero de entrada la intención es cerrar el telón comentando algunas tensiones, ambivalencias y –por qué no– algunas cosas que creemos haber aprendido. Y lo haremos a la vieja usanza: por temas. Permitidnos pues acabar retomando cuatro temas que hemos analizado, temas que son tan nuestros como vuestros en tanto que contienen elementos que en mayor o menor medida todos y todas producimos a la vez que padecemos. Al final, añadimos un breve colorario para despedirnos como suelen hacer las personas. Hoy, como siempre, lo primero es la economía:</span></p>
<p class="p2"><span id="more-1315"></span><span class="s1"><strong>1. Economía de la cultura</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En el libro <strong><strong><a href="http://ypsite.net/proyecto.php?id=3" target="_blank">Producta50</a></strong></strong> y durante las jornadas <strong><strong><a href="http://ypsite.net/proyecto.php?id=6" target="_blank">Estrategas en Barcelona</a></strong></strong> quisimos articular una serie de contenidos que, de entrada, situaban una crítica a las visiones econométricas de la cultura. La economía de la cultura parecía entenderse como un área neutra de estudio, una perspectiva que omitía revisar el papel que se le había dado a la cultura como <strong><strong><a href="http://ypsite.net/blog/2010/06/la-participacion-ciudadana-procesos-de-emergencia-politica-en-la-esfera-cultural/" target="_blank">dispositivo de producción de consenso</a></strong></strong>, como recurso para procesos de recalificación urbana, entre otras muchas facetas. La producción de un <em>branding</em> de ciudad y los desajustes sociales y urbanos que esa maniobra puede producir fueron uno de nuestras primeras preocupaciones y nos rodeamos de gente que conocía bien esos procesos y que los había analizado con absoluto compromiso y rigor. Reconocemos que entonces Richard Florida tampoco nos parecía tan mal –nos ofrecía una visión holística del territorio metropolitano y compartíamos con él que la creatividad social es un factor de transformación urbano– feliz encuentro del que fuimos alejándonos una vez lo leímos a fondo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Ya entonces empezamos a notar las dificultades para hacer investigación en cultura, puesto que para ello debíamos hacer proyectos y actividades públicas que nos aseguraran ciertas rentas que luego debíamos reinvertir en investigación, área para la que realmente construimos YP. Pensamos, cándidamente, que trabajar bajo una estructura jurídica más sólida nos permitiría tener mayor regularidad y poder autoemplearnos. Fue entonces cuando empezamos a notar la leve separación entre militancia y autoexplotación, entre precariedad y pasión por el trabajo, entre los deseos y las limitaciones estructurales, entre deuda e independencia. Pese a todo, intentamos repensar <strong><strong><a href="http://ypsite.net/blog/2009/07/resumen-microsimposio-nuevas-economias-de-la-cultura/">nuevas relaciones entre economía y cultura</a></strong></strong>, revisando los orígenes de este matrimonio y poniendo en cuestión la adaptabilidad del modelo de las llamadas<em> industrias creativas</em> frente a contextos que hemos llamado las <em>empresas del procomún</em> donde<strong><strong><a href="http://empresasdelprocomun.net" target="_blank"> lo público, lo privado y lo común se encuentran en plena redefinición</a></strong></strong>. Analizar críticamente el discurso bajo el que se ha economizado la esfera cultural (y, por ende, la producción social), ese, en definitiva, ha sido nuestro objetivo.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"><strong>2. Trabajo en cultura y emprendedores</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Desde que iniciamos el proyecto hemos vivido en primera persona las contradicciones propias de buscar modelos de trabajo que nos pudieran dar cierta sostenibilidad y solvencia económica, formas de trabajo que nos permitieran articularnos de forma colectiva, generar aportes críticos a las áreas en las que investigamos e integrar nuestras convicciones políticas en nuestra actividad diaria. No siempre ha sido fácil ni ha estado exento de debates, tensiones y alguna que otra solución. Esto nos ha llevado a entender la forma <em>empresa</em> no tanto como un modelo que nos definía sino como espacio de experimentación donde ensayar posibilidades de acción. Desde esta posición hemos experimentado procesos ambivalentes, topándonos con los imperativos jurídicos y fiscales que estructuran el espacio empresarial o encontrado períodos de equilibrio que nos han permitido realizar nuestras actividades sin sentirnos incómodas o limitadas. Hemos dedicado muchas horas a establecer métodos de toma de decisión colectiva, modelos de organización y estructuras de trabajo que nos permitieran cohabitar con comodidad o ensayar formas de coexistencia que mitigaran parte de los zarpazos más feroces que nos da la precariedad. En muchas ocasiones, dicho contexto nos ha llevado a reflexionar sobre<strong> <strong> <a href="http://ypsite.net/blog/2008/04/emprenderyproductions/">las contradicciones inherentes al trabajo en cultura</a></strong></strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Las reflexiones sobre la figura del trabajador o trabajadora cultural han marcado el rumbo de YP desde su primer minuto de vida. Ya en <strong><strong><a href="http://ypsite.net/proyecto.php?id=12">Producta1</a></strong></strong> contamos con un interesante proyecto de Anthony Illes en torno al <strong><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=QYzWLFhsFrs&amp;feature=player_embedded">trabajo/ocio</a></strong></strong>, donde nociones como <em>producción</em> y <em>consumo cultural</em> se ponían en crisis. Nuestra intención ha sido generar un pensamiento situado que partiendo desde nuestra experiencia en el sector pudiera contribuir a comprender cómo la flexibilidad laboral, las contradicciones y tensiones que se esconden bajo la noción de “placer en el trabajo” y la necesidad de encontrar espacios desde los que ejercer prácticas críticas se encontraban con discursos más hegemónicos promovidos por diferentes administraciones públicas como pueden ser los que definen <strong><strong><a href="http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/utiles/emprendizajes_en_cultura">el emprendizaje en cultura</a></strong></strong>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">A lo largo de nuestra trayectoria hemos ido identificando y contribuyendo a debates que desde múltiples perspectivas y promovidas por diferentes entidades o grupos trataban de comprender los cambios laborales que afectaban a las y los sujetos creativos a medida que la relación entre economía y cultura se iba estrechando. En algunos casos hemos desarrollado proyectos destinados a aportar soluciones a estos problemas como la <strong><strong><a href="http://www.hamacaonline.net/" target="_blank">distribuidora de vídeo HAMACA</a></strong></strong>, nacida con el objetivo de generar nuevos mercados y vías de economización de las prácticas en vídeo más experimentales. A su vez en libros como <strong><strong><a href="http://www.ypsite.net/proyecto.php?id=11">Producta</a></strong></strong>, planteábamos una reflexión en torno a la figura del productor cultural, como identidad que escapaba de la figura del creativo o artista, y permitía realizar un análisis de las condiciones materiales que cruzaban muchas de las figuras que tienen una actividad económica dentro del campo cultural. Ya en esos momentos debatimos la noción de <em>profesionalización</em> y cómo implicaba cierta idea de empresarialidad, viendo cómo asociaciones culturales o modelos más tradicionales de gestión se ponían en crisis en pos de lo empresarial. Los discursos en torno al emprendizaje, que ahora son hegemónicos, se introdujeron como medida para escapar de la precariedad que a todas nos sigue afectando en mayor o menor grado. Por último hemos sido testigos de cómo se habla de la autogestión y el trabajo autónomo cómo alternativa a la “dependencia” de las formas de financiación pública y como respuesta al emprendizaje más despiadado. Nos encontramos en este punto del debate, estudiando formas de gestión que tienden a producir lo común, modelos de gestión colectiva que trasciendan ciertos binarismos y que puedan ayudarnos a encontrar formas menos tensas de enfrentarse a las contradicciones inherentes al trabajo cultural. </span></p>
<p class="p2"><span class="s1"><strong>3. Innovación en cultura</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Tal vez sea el momento oportuno para señalar que no nos interesa especialmente la innovación. O, de manera más precisa, no nos interesa el discurso hegemónico bajo el que se entiende la innovación. Y como suele pasar, lo que menos nos interesa pero a su vez se convierte en norma,<strong><strong><a href="http://ypsite.net/investigacion.php?id=1"> hemos querido analizarlo críticamente para saber qué ideas naturaliza y cómo se aliaban con una concepción economicista de la cultura</a></strong></strong>. Las fórmulas de análisis lineales, aquellas acomodadas en pensar que los sectores productivos funcionan por parcelas y que cualquier proceso que produzca alianzas entre mercado y cultura es bueno por sí mismo, han visto en la innovación un aliado impagable. Una dimensión racionalista donde la cultura es concebida bajo usos que se alejan de <strong><strong><a href="http://ypsite.net/blog/2011/09/cambios-en-la-gestion-publica-de-la-cultura-de-la-cultura-como-derecho-a-la-cultura-como-recurso/">entenderla como un derecho para convertirla en un recurso</a></strong></strong> y donde los agentes y colectivos que la desarrollan son invitados a competir en la arena social.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">El campo cultural ha tenido que emparentarse con conceptos que le resultaban ajenos como los procesos de I+D+i y se ha acomodado cuando se le interpelaba con conceptos que sentía más cercanos como &#8220;creatividad&#8221; o &#8220;talento&#8221;. En esa embramada entre el lenguaje económico y el de tintes culturales, apostamos por hacer una genealogía crítica de la &#8220;innovación&#8221;, adentrándonos en la génesis del concepto y analizando críticamente aquellas acepciones que han tenido mayor fortuna en su implementación. Pero que no se nos entienda mal. No pensamos en la producción cultural como algo puro e inmaculado que no debe ser mancillado por &#8220;lo económico&#8221; o que el ámbito cultural no es un espacio de investigación y de generación de innovación. El problema, más bien, tiene que ver con <strong><strong><a href="http://ypsite.net/recursos/biblioteca/documentos/innovacionSocial_YP.pdf" target="_blank">la explotación unilateral de aquella riqueza que se genera colectivamente (PDF)</a></strong></strong>. El problema tiene que ver con los cercamientos de procesos de base social y comunitaria, cercamientos que capan la posibilidad de que dichos procesos generen beneficio colectivo. Si pensamos que efectivamente la esfera cultural es un departamento difuso de I+D, que la cuencas cooperativas son un espacio de creación de riqueza y de externalidades positivas, tenemos que a su vez lidiar con la lógica predativa de las industrias culturales y con los procesos de privatización a los que se ven sometidas todas las parcelas del entorno urbano. Pese a estas amenazas, hemos querido entender la innovación en cultura como un discurso ambivalente. Por un lado, una vía para subsumir prácticas sociales y culturales bajo marcas territoriales homogéneas (ciudades creativas) o bajo la lógica de los mercados culturales tradicionales, siempre ávidos de nuevas tendencias. Por otro lado, una grieta, una vía de empoderamiento de procesos emergentes que enriquecen el dominio público y sitúan a las prácticas comunitarias y cooperativas como agente de transformación social.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y, en este terreno ambivalente, que, si queréis, podemos traducir por fangoso, es donde hemos estado circulando a veces como activistas, otras como prestadores de servicios, o gestores culturales y en ocasiones como investigadores &#8220;más o menos militantes&#8221;. Esto nos ha llevado a situaciones contradictorias, a aceptar encargos donde rellenábamos cierta cuota crítica sobre el discurso de la innovación o a defender procesos de base comunitaria en contextos politizados siendo una empresa cultural sin comunidad alguna. A veces hemos considerado esta extraña posición como meros gajes del oficio, pero muchas otras ha sido el motivo de crisis existenciales que no hemos sabido gestionar y que golpeaban la viabilidad del proyecto. Y no hablamos de la viabilidad económica, sino la viabilidad de su base conceptual y de su posicionamiento político, una capa fundamental de YP que –aunque cueste decirlo– no siempre hemos sabido resolver.</span></p>
<p class="p2"><span class="s1"><strong>4. Las micropolíticas</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Como cualquier organización YP ha tenido un adentro y un afuera, es decir, una vertiente pública y una vertiente privada. En todo momento hemos intentado que nuestros modelos operativos y nuestras modos de hacer internos, tuvieran correspondencia y se articularan con nuestro discurso público. Hemos procurado que las micropolíticas del grupo estuvieran a la altura del proyecto político que representa YP. No ha sido fácil. Cuando se cruzan los discursos, los afectos, las personas y los dineros pueden acontecer situaciones y surgir problemáticas que a veces son complicadas de solucionar. En los diez años que llevamos de actividad profesional nos ha dado tiempo a realizar una serie de proyectos variopintos, impartir talleres, escribir artículos y textos varios, dar conferencias y charlas, investigar, probar diversos modelos jurídicos y también a compartir dudas, vivir situaciones complicadas, crisis colectivas y alguna que otra reunión bastante tensa. </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Una de las cosas que primero tuvimos que aprender a hacer y que ha dado pie a numerosos quebraderos de cabeza ha sido regular nuestro propio tiempo de trabajo. No existen esquemas ni modelos generalizables que sirvan para ordenar tareas complejas y heterogéneas que además realizamos sujetos aun más complejos y heterogéneos. ¿Cómo adecuar los diferentes ritmos personales de trabajo a las necesidades del colectivo?, ¿Cómo estandarizar rutinas trabajando en proyectos con necesidades y ritmos tan diferentes?, ¿Cómo racionalizar el tiempo que le dedicas al trabajo cuando gran parte de lo que haces en tu tiempo libre se parece mucho a lo que haces en horas laborales?, ¿Cómo buscar modelos más llevaderos cuando los ritmos de la producción y la precariedad que impregna el trabajo en cultura marcan cadencias aceleradas y ritmos trepidantes? </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Este tipo de dudas que podrían parecer meras especulaciones, las hemos vivido en forma de discrepancias, ataques de ansiedad, estrés, reuniones interminables y soluciones casi inverosímiles. Ha sido gracias a compartir estas dudas con otros colectivos, afinar el uso de ciertas herramientas y llegar a conocernos mucho que hemos podido mitigar, en parte, algunos de estos problemas. Pero somos muy conscientes de que nunca hemos llegado a cerrar estos debates y que no hemos logrado encontrar formas equilibradas de vivir el trabajo. La precariedad estructural inevitablemente ha marcado la interioridad de nuestras formas de vida en colectivo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Otro debate que ha estado muy presente en nuestro espacio mental ha sido el de la representatividad y el desigual acceso al capital simbólico generado por YP. Pese a ser conscientes de los debates en torno a la invisibilidad de ciertos trabajos, de las dinámicas de producción de capital simbólico o del abuso del espacio representacional por parte de los hombres, en muchas ocasiones hemos sido víctimas de estos mismos problemas. La manifiesta desigualdad en términos de visibilidad hombres/mujeres dentro de YP, la presencia pública o la capitalización de la identidad colectiva ha sido sin duda uno de los puntos flojos del proyecto. Las tensiones que esto ha producido nos han servido para ser conscientes de cómo se articula el espacio simbólico y cómo influyen las relaciones de género en la formación de estructuras de poder, pese a que no siempre hemos sabido darle una solución al problema cuando acontecía en nuestra propia casa.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Con este proyecto hemos buscado dotarnos de recursos para hacer frente a la fragilidad afectiva que conlleva trabajar a ritmos acelerados en territorios variables y bajo condiciones no siempre deseables. Pero ha sido más fácil abordar el problema desde la teoría que desde la práctica. No siempre ha sido fácil cuidarnos y establecer zonas de confort en las que pudiéramos hablar desde lo emocional, desde lo empático o desde lo físico. En parte, las tensiones internas han contribuido a hacer que YP pudiera ser un elemento productivo; la competición interna, la necesidad de estar a la altura o la voluntad de no quedarse atrás, han sido valores importantes, aunque, lamentablemente, otros valores se han quedado fuera de la mesa de reuniones. Pese a todo, hemos pasado muy buenos momentos y por el camino hemos conocido a muchas y muchos compañeros que nos han ayudado a sentirnos más fuertes y arropadas. </span></p>
<p class="p3"><span class="s6"><strong>5. </strong></span><span class="s1"><strong>Corolario</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pese a todas estas coyunturas, debates y tensiones hemos logrado sacar algunas cosas en claro: <a href="http://ypsite.net/proyectos.php" target="_blank">proyectos</a>, <a href="http://ypsite.net/biblio.php" target="_blank">textos</a> y <a href="http://ypsite.net/investigaciones.php" target="_blank">libros</a> que se quedan en el mundo. <a href="http://www.hamacaonline.net" target="_blank">HAMACA</a> sigue en marcha, gestionada por Lios, buscando crear canales económicos y dotando de visibilidad a numerosos/as videoartistas. El código fuente de los mapas que usamos en las <em>redadas culturales</em> <a href="http://go.yuri.at/tag/redada/" target="_blank">se puede utilizar para generar nuevos proyectos</a>. Estas son las que consideramos nuestras contribuciones al procomún cultural en pos de generar una gran esfera de cultura libre (efectivamente, como ya habréis notado, hemos reservado un breve discurso triunfalista para la parte final). </span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Nos queda, para finalizar, ese momento de emoción colectiva que en toda carta sin destinatario no puede faltar. En YP no siempre hemos estado las mismas personas, pero siempre ha existido una suerte de núcleo duro del proyecto formado por <strong>Eli Lloveras, Rubén Martínez, Clara Piazuelo, Jaron Rowan y Marc Vives</strong>. A nuestro alrededor han estado muchas otras personas que en ocasiones han participado de proyectos, nos han ayudado a pensar o han compartido ideas, cañas y tiempo, a las que apreciamos enormemente porque han hecho que YP haya sido posible –y que nuestra vida fuera más sostenible–. La lista es larga, afortunadamente enorme, pero permitid que nombremos a personas cercanas sin cuya labor y apoyo laboral pero , sobre todo, emocional e intelectual YP sólo hubiera sido un mal chiste. Hablamos de personas imprescindibles como<strong> Octavi Comerón, Marta Camps, el inigualable Miguel Noguera, Jonathan Millán, Pol Mestres, Ester Badia, David Bestué, Iñaki Vázquez, Tere Badia, Jorge Luis Marzo, Quim Tarrida, Anthony Davies, Marina Vishmidt, María Ruido, Florenci Guntín, Oscar Martínez Ciuro, Francesc Ruiz, Maribel López, David Armengol, Teresa Blanch, Francisco Rubio, Mery Cuesta, Francisco Carballo, Maria Ptqk, Andrea García, Antonio Ortega, Ferran Barenblit, Elena Barreras, Eugeni Bonet, Anthony Iles, Kikol Grau, Eva Soria, Adolfo Estalella, Iván Orellana, Arantxa Mendiharat y Roberto Gómez de la Iglesia, Jordi Oliveras, la grandísima Simona Levi, Daniel G. Andújar, Iván de la Nuez, Valentín Roma, Kamen Nedev, Peter Webb, Alberto Corsín, Antonio Lafuente, Adrià Rodríguez, Nizaia Cassian, Mauro Castro, Joan Maria Gual, Antonio Felices, Ana Rodríguez Granell, Ares Zanuy, el robot del trabajo, los lemures y, finalmente, nuestro icono, Franco Battiato.</strong> Por otro lado, no podemos dejar de nombrar a algunas instituciones –para nosotras lo son– de las que hemos aprendido enormemente y que siempre han sido el espejo donde hemos intentado reflejarnos. Plataformas diseñadas por gentes con las que hemos dialogado, discutido y pasado buenísimos ratos. Nos referimos a <strong><a href="http://www.zemos98.org/" target="_blank">Zemos98</a>, <a href="http://www.platoniq.net" target="_blank">Platoniq</a>, <a href="http://zzzinc.net" target="_blank">ZZZINC</a>, <a href="http://www.amaste.com/" target="_blank">Amasté</a>, <a href="http://medialab-prado.es/laboratorio_del_procomun" target="_blank">Laboratorio del procomún</a> (Medialab Prado), <a href="http://www.lainvisible.net/" target="_blank">La Casa Invisible</a>, <a href="http://whois--x.net/" target="_blank">X.net</a>, <a href="http://lafundicio.net/" target="_blank">LaFundició</a>, <a href="http://www.sitesize.net/" target="_blank">Site Size</a>, <a href="http://sindominio.net/unomada/" target="_blank">La Universidad Nómada</a> y, de manera muy especial, <a href="http://www.produccionesdoradas.com/public/index.php?opcion=m2&amp;id=1" target="_blank">Tarántula</a> y <a href="http://traficantes.net/" target="_blank">Traficantes de Sueños</a>.</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y así nos despedimos. Alguna vez hemos oído decir que nuestros cuerpos son un simple soporte, que los genes nos usan para evolucionar o que el lenguaje es el verdadero organismo vivo, puesto que mientras nosotros morimos, ellos se perpetúan. Esperamos que algo similar ocurra con las investigaciones y los resultados de los proyectos de YP.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Eli Lloveras, Clara Piazuelo, Rubén Martínez, Jaron Rowan y Marc Vives</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">R.Y.P (2002-2011)</span></p>
<p class="p3"><span class="s1"><strong>Apéndice I</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1"><em>Todo lo que sube baja</em></span></p>
<p class="p3"><span class="s1"><strong>Apéndice II</strong></span></p>
<p class="p1"><em><span class="s1">Cerrar antes de abrir</span></em></p>
<p class="p1"><span class="s1"><strong>Apéndice III</strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Si queréis seguir la actividad de algunos/as de los que formamos YP, os dejamos algunas referencias:</span></p>
<p class="p1">Empresas del Procomún <a href="http://www.empresasdelprocomun.net" target="_blank">www.empresasdelprocomun.net</a> proyecto de investigación colectiva hospedado en el <a href="http://medialab-prado.es/laboratorio_del_procomun" target="_blank">Laboratorio del Procomún</a>, coordinado por <a href="http://www.leyseca.net" target="_blank">Rubén Martínez</a>, <a href="http://www.demasiadosuperavit.net" target="_blank">Jaron Rowan</a> y <a href="http://www.colaborabora.org/" target="_blank">Colaborabora</a></p>
<p class="p6"><span class="s1">Eli Lloveras, directora de HAMACA </span><span class="s7"><a href="http://www.hamacaonline.net/" target="_blank"> www.hamacaonline.net</a></span></p>
<p class="p6"><span class="s1">Blog de Rubén Martínez</span><span class="s7"><a href="http://www.leyseca.net/" target="_blank"> www.leyseca.net</a></span></p>
<p class="p6"><span class="s1">Blog de Jaron Rowan</span><span class="s7"><a href="http://www.demasiadosuperavit.net/" target="_blank"> www.demasiadosuperavit.net</a></span></p>
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<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>[1]  Una de las primeras personas en situar nuestro trabajo en ese área de investigación –economía política de la cultura– fue José Luis Brea, con quien nunca pudimos colaborar profesionalmente, pero sí tuvimos el placer de compartir largos emails tratando de acercar posturas.</p>
<p>[2] La web de YP <a href="http://www.ypsite.net%20" target="_blank">www.ypsite.net </a>seguirá abierta durante todo el 2012. Como comentamos, en breve comunicaremos los links donde alojararemos, por un lado, el archivo de proyectos y, por otro, las investigaciones, libros y la bibliotecaYP que se enlazarán en el maravilloso proyecto <a href="http://bookcamping.cc/" target="_blank">http://bookcamping.cc</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mínima Común Institución (MCI)/ 25N en el CCCB</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 11:46:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
				<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[politicas culturales]]></category>
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		<description><![CDATA[El próximo 25 de Noviembre a las 17h en el Hall del CCCB se presentarán una serie de inciativas que enmarcan uno de los focos principales del proyecto Mínima Común Institución, los procesos de colaboración entre instituciones culturales y proyectos &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2011/11/minima-comun-institucion-mci-25n-en-el-cccb/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cccb.org/es/curs_o_conferencia-minima_comun_institucion-39591" target="_blank"><strong>El próximo 25 de Noviembre a las 17h en el Hall del CCCB</strong></a> se presentarán una serie de inciativas que enmarcan uno de los focos principales del proyecto Mínima Común Institución, los <strong>procesos de colaboración entre instituciones culturales y proyectos o colectivos independientes</strong>. A continuación, hacemos una breve descripción del proyecto y el contexto en el que se diseña así como el programa del día 25:</p>
<p><strong>Mínima Común Institución</strong> (MCI) plantea un ‘espacio mínimo’ de negociación con la institución cultural bajo el que activar procesos de investigación crítica desarrollados por colectivos y plataformas culturales independientes. MCI es un proyecto coordinado por YProductions junto a Site Size, La Fundició y Espai en Blanc que nace como apuesta del CCCB para repensar procesos de colaboración entre la institución cultural y colectivos autogestionados.</p>
<p><strong>Contexto de MCI</strong></p>
<p>Nos encontramos en un cambio de época, en pleno proceso de puesta en cuestión de los roles y dinámicas legitimadas desde diferentes instituciones. La institución educativa y la cultural también han sido y son actualmente objeto de estos procesos de crítica institucional. Incluso la propia ciudad entendida como institución, como ámbito de producción normativa, ha sido analizada críticamente por el cuerpo social. La ciudad planificada como artefacto cultural homogéneo, como dispositivo cuyo imaginario se diseña desde las instituciones públicas se enfrenta a la concepción del territorio urbano como un laboratorio social, como un contexto dinámico y pluriforme que entra en conflicto con el branding metropolitano. Estos procesos sociales los podemos entender como prácticas instituyentes, como suma de acciones e investigaciones que ponen en suspense categorías como ‘lo legítimo’, ‘lo normal’, ‘lo correcto’ y, en definitiva, &#8216;lo institucional&#8217;. El principal objetivo de MCI es intentar optimizar los procesos de crítica institucional de aquellos colectivos que conciben la producción cultural como elemento de transformación social. Proponemos diseñar un espacio común junto a la institución cultural desde el que plantear su puesta en crisis.</p>
<p><strong>Líneas de investigación en Mínima Común Institución</strong></p>
<p>Bajo este marco, se han planteado dos líneas de investigación diferentes en esta primera edición de MCI. <a href="http://micoins.wordpress.com/2011/10/06/como-colectivizar-la-cultura-en-barcelona-2/" target="_blank">Una primera línea desarrollada por Sitesize y LaFundició</a> y la <a href="http://micoins.wordpress.com/2011/09/30/linea-de-investigacion-de-espai-en-blanc/" target="_blank">segunda a cargo de Espai en Blanc</a>. Partiendo de la provocación inicial ‘Cómo Colectivizar la Cultura en Barcelona’ (CCCB), Sitesize y LaFundició se proponen, junto a otros agentes culturales y sociales, la apertura de un proceso para pensar qué prácticas y maneras de hacer son más justas en la gestión de la cultura. Este proceso busca abrir un análisis colectivo sobre cuestiones descriptivas -<em>¿cómo se gestiona la cultura?</em>- enfrentándolas a cuestiones normativas -<strong><em>¿cómo se debería gestionar la cultura para crear beneficio colectivo?</em></strong>. Por otro lado, Espai en Blanc abre su línea de investigación lanzando una pregunta sin duda sugerente <strong><em>¿Qué mínimo de institución es necesario para que el pensamiento pueda hacerse fuerza material?</em></strong>. Tomar la palabra no puede simplemente consistir en usar los altavoces de las instituciones hegemónicas sino que debe ir acompañado de elementos instituyentes, de recursos, prácticas y procesos que permitan elaborar un discurso y un contexto consistentes.</p>
<p><strong>PROGRAMA del 25N</strong></p>
<p><strong>17h : Rubén Martínez (YProductions): Presentación de MCI</strong></p>
<p><strong>17.15h : Nicolás Sguiglia de La Casa Invisible.</strong><br />
&#8216;Testeando una institución anómala&#8217; (<a href="http://micoins.wordpress.com/2011/11/16/testeando-una-institucion-anomala-de-nicolas-sguiglia-casa-invisible/" target="_blank">texto de N. Sguiglia para la sesión</a>)</p>
<p><strong>18h Jesús Carrillo, director de programas públicos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS</strong><br />
&#8216;Programas públicos MNCARS&#8217; (<a href="http://micoins.wordpress.com/2011/11/16/programas-publicos-del-mncars-de-jesus-carrillo/" target="_blank">texto de Jesús Carrillo para la sesión</a>)</p>
<p>18.45h Descanso</p>
<p><strong>19h : Iris Dressler y Hans D. Christ del Württembergischer Kunstverein Stuttgart.</strong><br />
&#8216;Zonas de contacto&#8217; (<a href="http://micoins.wordpress.com/2011/11/16/zonas-de-contacto-de-hans-d-christ-iris-dressler/" target="_blank">texto de Iris y Hans para la sesión)</a></p>
<p><strong>20h : DEBATE</strong><br />
Con YProductions, Sitesize, LaFundició, Espai en Blanc, La Casa Invisible, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, Kunstverein Stuttgart y CCCB.</p>
<p>más información en el blog del proyecto MCI <a href="https://micoins.wordpress.com" target="_blank">https://micoins.wordpress.com</a></p>
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		<title>Cambios en la gestión pública de la cultura: de la cultura como derecho a la cultura como recurso</title>
		<link>http://ypsite.net/blog/2011/09/cambios-en-la-gestion-publica-de-la-cultura-de-la-cultura-como-derecho-a-la-cultura-como-recurso/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Sep 2011 19:14:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
				<category><![CDATA[emprendedores]]></category>
		<category><![CDATA[Industrias culturales y creativas]]></category>
		<category><![CDATA[politicas culturales]]></category>
		<category><![CDATA[cultura]]></category>
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		<description><![CDATA[Versión extendida del artículo que Jaron Rowan ha escrito para Periódico Diagonal Entre la ola de medidas y recortes de carácter neoliberal que se han estado llevando a cabo en el Estado español durante los últimos años casi ha logrado &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2011/09/cambios-en-la-gestion-publica-de-la-cultura-de-la-cultura-como-derecho-a-la-cultura-como-recurso/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Versión extendida del artículo que Jaron Rowan ha escrito para <a href="http://www.diagonalperiodico.net/Cultura-como-derecho-vs-cultura.html?var_mode=calcul" target="_blank">Periódico Diagonal</a></em></p>
<p>Entre la ola de medidas y recortes de carácter neoliberal que se han estado llevando a cabo en el Estado español durante los últimos años casi ha logrado pasar desapercibido uno de los cambios más importantes en la historia de las políticas culturales contemporáneas: la cultura ha dejado de entenderse y gestionarse como un derecho para pasar a considerarse un recurso. La progresiva desarticulación del Estado de bienestar que estamos experimentando se caracteriza por la progresiva privatización de servicios y competencias públicas, poniendo en mano de los mercados elementos tan necesarios como la salud, la educación o como veremos a continuación, la cultura. Es por ello que propongo unas reflexiones en torno a este proceso y sobre la necesidad de pensar en mecanismos para contrarrestar esta realidad desde movimientos que luchan por una cultura libre.</p>
<p>Desde la transición democrática, entre las funciones asignadas al Ministerio de Cultura y las diferentes administraciones públicas con competencias en el ámbito cultural, estaban la de garantizar el acceso a la cultura por parte de la ciudadanía, preservar el patrimonio y acervo cultural, velar por la diversidad cultural y promover el desarrollo cultural y artístico de la ciudadanía. Todo esto está cambiando paulatinamente con la introducción progresiva de un conjunto de políticas destinadas a promover una visión estrictamente económica del papel que ha de cumplir la cultura<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>. Bajo el paradigma de las denominadas industrias culturales y creativas, comprobamos cómo acontece una progresiva privatización de las prácticas y del acervo cultural común. Para promover esta realidad se ha ido articulando una constelación de medidas, programas de promoción e instituciones que encabezadas por la Dirección General de Política e Industrias Culturales dependiente del Ministerio de Cultura están definiendo las prácticas culturales bajo parámetros estrictamente económicos.</p>
<p>Vemos ya que desde mediados de la década de los ochenta se han ido consolidando discursos que asumido por todos los partidos gobernantes que lejos de presentar las prácticas culturales como elementos marginales a los ciclos de producción económica, sitúan la producción cultural en el epicentro de los planes de crecimiento económico de las ciudades y naciones occidentales. De esta manera y de forma creciente desde la administración pública se han fomentado planes de promoción de industrias culturales y creativas, se ha promovido la creación de incubadoras y viveros de empresas culturales así como la introducción de planes de formación para emprendedores, la creación de rutas de turismo cultural, las pugnas por obtener la capitalidad cultural, etc. es decir, se han favorecido un conjunto de programas y medidas que van definiendo la cultura como un recurso. Esta idea, que ya formulara de forma clara el teórico cultural George Yúdice, hace hincapié en el uso instrumental que se hace de la cultura, que se valora por su capacidad de transformar, redefinir o regenerar el espacio urbano o en su defecto, de crear riqueza, desplazando de esta manera la idea de que la cultura tiene un valor intrínseco.</p>
<p><strong>La Llei Omnibus en Catalunya y planes europeos</strong></p>
<p>Para fomentar este cambio se han ido substituyendo los mecanismos tradicionales de apoyo a las prácticas culturales, con la introducción de créditos en lugar de ayudas, y se han demonizado las asociaciones, peñas y demás colectivos que tradicionalmente habían sido los encargados de mantener vivas las diferentes tradiciones culturales. Igualmente hemos sido testigos de la introducción e implementación de regímenes de propiedad intelectual más agresivos, de la denuncia pública de los procesos de intercambio entre pares, del acoso a las páginas que contienen enlaces (que no contenidos) susceptibles de estar sujetos derechos de autor o de la cesión de competencias culturales a empresas de gestión cultural totalmente opacas. Así las administraciones públicas de forma paulatina han ido perdiendo su papel como garantes del acceso a la cultura por parte de la ciudadanía para ser instigadoras de un proceso de privatización de la cultura. Podemos leer como un paso evidente en esta dirección la reciente introducción de la Llei Omnibus por parte del gobierno catalán. Uno de los cambios más notables que presenta esta ley es un cambio en la promoción y financiación de prácticas culturales, los y las artistas, músicos, payasos, escritores, etc. ya no se consideran susceptibles de recibir apoyo público, en su lugar deben de apoyarse a los y las empresas culturales y a su figura más carismática: el emprendedor cultural. Literalmente la ley dice “se consideran empresas culturales tanto las personas físicas como jurídicas dedicadas a la producción, distribución o comercialización de productos culturales incorporados en cualquier soporte (…) se incluyen en este concepto las persona físicas que ejercen una actividad económica de creación cultural o artística<a title="" href="#_ftn2">[2]</a>”. Los departamentos de cultura ya no legislan para la ciudadanía, al contrario, su objeto de gobierno es el empresariado cultural. La administración nos transforma en industrias culturales. Estos planes se ven reforzados por acciones tomadas a nivel europeo. Por ejemplo en el “Libro Verde para las Industrias Culturales 2010” leemos “las «industrias culturales» son las que producen y distribuyen bienes o servicios que, en el momento en el que se están creando, se considera que tienen un atributo, uso o fin específico que incorpora o transmite expresiones culturales, con independencia del valor comercial que puedan tener<a title="" href="#_ftn3">[3]</a>”, reforzando esta noción de que cualquier práctica cultural ya es parte de una industria.  Estas nociones van a entrar y serán pilares del nuevo “Programa Cultura 2014-2020” de la UE, en el que conceptos como la diversidad cultural, el acceso o la cooperación, son desplazados a un segundo lugar por términos como innovación, industrias creativas o desarrollo.</p>
<p>Lo más llamativo de todo este proceso es que se promueve la creación de un sector económico que nunca ha demostrado ser viable. No tenemos datos empíricos de que se hayan logrado cumplir las cifras de crecimiento o empleo que se predijeron hace ya más de 10 años. Pese a que desde la UE se diga que las industrias culturales “contribuyen a aproximadamente el 2,6 % del PIB de la UE, con un gran potencial de crecimiento, y proporcionan empleos de calidad a unos cinco millones de personas en la EU-27<a title="" href="#_ftn4">[4]</a>” la empiria nos demuestra que lejos de crear empleo, hasta el momento las industrias culturales se han caracterizado por crear formas de autoempleo precario, siempre marcado por la extrema flexibilidad, la autoexplotación y la intermitencia económica, y es que todos los planes de promoción de las industrias creativas y culturales están basados en estimaciones y expectativas de crecimiento, nunca hechos reales. Por ello es tan importante que desde movimientos como el de la cultura libre se puedan empezar a diseñar nuevos modelos productivos e infraestructuras de producción, distribución y promoción de las prácticas culturales que sean tanto sostenibles económicamente como capaces de generar procomún. Es necesario trabajar en modelos que en lugar de privatizar el acervo cultural común sean capaces de contribuir a fortalecerlo. La capacidad de la creación de estas nuevas infraestructuras definirá nuestra capacidad o no de mantener un procomún cultural y del conocimiento vivo y susceptible de ser explotado de forma colectiva.</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Para una versión más detallada de este proceso ver ‘Nuevas economías de la cultura’ <a href="http://www.ypsite.net/recursos/investigaciones/documentos/nuevas_economias_cultura_yproductions.pdf" target="_blank">http://www.ypsite.net/recursos/investigaciones/documentos/nuevas_economias_cultura_yproductions.pdf</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2">[2]</a> <a href="http://www20.gencat.cat/docs/Departament_de_la_Presidencia/Departament/disposicions_tramit/pl_agilitat_reestructuracio_administrativa.pdf" target="_blank">http://www20.gencat.cat/docs/Departament_de_la_Presidencia/Departament/disposicions_tramit/pl_agilitat_reestructuracio_administrativa.pdf</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref3">[3]</a> <a href="http://ec.europa.eu/culture/documents/greenpaper_creative_industries_es.pdf" target="_blank">http://ec.europa.eu/culture/documents/greenpaper_creative_industries_es.pdf</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref4">[4]</a> <a href="http://www.diagonalperiodico.net/Cultura-como-derecho-vs-cultura.html?var_mode=calcul" target="_blank">http://ec.europa.eu/culture/documents/consultation_document_es.pdf</a></p>
</div>
</div>
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		<title>Cultivo de microbios 2: cuando lo invisible no puede ser visible</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jul 2011 20:34:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[yproductions]]></category>
		<category><![CDATA[actividad]]></category>
		<category><![CDATA[cultivo]]></category>
		<category><![CDATA[microbios]]></category>
		<category><![CDATA[taller]]></category>

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		<description><![CDATA[Si la primera vez que nos encontramos para constituirnos como un cultivo de microbios volvimos todas a casa satisfechas de las charlas, actividades, metodologías y experiencias vividas en este segundo encuentro no ha pasado lo mismo. Pese a que seguramente &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2011/07/cultivo-de-microbios-2-cuando-lo-invisible-no-puede-ser-visible/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si la primera vez que nos encontramos para constituirnos como un <a href="http://12festival.zemos98.org/Cultivo-Microbios" target="_blank">cultivo de microbios</a> volvimos todas a casa satisfechas de las charlas, actividades, metodologías y experiencias vividas en este segundo encuentro no ha pasado lo mismo. Pese a que seguramente el nivel de intimidad y profundidad de algunas de las conversaciones que hemos mantenido ha sido incluso mayor que durante la primera edición, una sensación de insatisfacción acompañó la conclusión de este segundo encuentro. A continuación, unas líneas que intentan entender esta realidad.</p>
<p><a href="http://ypsite.net/blog/2011/07/cultivo-de-microbios-2-cuando-lo-invisible-no-puede-ser-visible/olympus-digital-camera/" rel="attachment wp-att-1279"><img class="alignnone size-large wp-image-1279" title="cultivo microbios" src="http://ypsite.net/wp-content/uploads/2011/07/P7060359-1024x768.jpg" alt="" width="612" height="459" /></a></p>
<p>La dinámica que marcó el cultivo era muy simple, partiendo de tres problemáticas que surgieron durante la primera edición, cada una de las participantes o colectivos reflexionaba sobre su situación particular abriendo numerosos debates y temas de reflexión. Las preguntas eran:</p>
<ul>
<li>¿Cómo resolver el desequilibrio de ritmos entre individuos de la misma organización y entre diferentes organizaciones?</li>
</ul>
<ul>
<li>¿Cómo generar procomún difundiéndolo desde marcas e identidades tan significadas?</li>
</ul>
<ul>
<li>¿Cómo seguir trabajando por proyecto a la vez que desarrollamos una estrategia común?</li>
</ul>
<p>Si bien la primera pregunta daba pie a conversaciones muy particulares las dos siguientes consiguieron abrir la caja de pandora. Sin duda este ha sido un año duro, económicamente durísimo. Esta situación no ha hecho más que ahondar la precariedad que define el trabajo en nuestras microempresas culturales y que se extiende más allá de los muros que siempre acompañan a nuestra esfera de producción. De forma paralela el 15M no ha dejado a nadie indiferente, cada una de nosotras está vinculada de una forma diferente o con diferentes intensidades en lo que está pasando, pero es complicado no pensarse si no es al calor de lo que está sucediendo en las plazas de todo el mundo. Seguramente por esta razón se nos hacía raro encerrarnos en el laboratorio y hacer un trabajo de introspección.</p>
<p>Planeaba una sensación compartida: cargamos con nuestras marcas que son las que nos permiten adquirir la visibilidad y captar suficiente atención como para que atraigan clientes y proyectos, pero en ocasiones el trabajo de producción de esta identidad va en detrimento de la producción de espacios propios, de lugares de agencia de la propia marca, de lugares habitados por el nosotros menos productivo. La necesidad de singularización que provoca la marca, la necesidad de ser y performar esta identidad comercial va en detrimento de la producción de espacios en los que negociar lo personal, en los que nuestras identidades más débiles o inseguras puedan instalarse. Por esta razón al llegar al laboratorio y crear una zona de seguridad, un espacio en el que se pudiera explorar el yo/nosotros que habita estas marcas, al permitir que aquellos aspectos que nuestro devenir que no permitimos signifiquen nuestras marcas afloraran, llegamos a un punto de extrema honestidad e intimidad.</p>
<p>Seguramente se creó un lugar parecido a lo terapéutico, en el que pudimos comentar cómo nos afecta el exceso o la falta de visibilidad, en el que las relaciones interpersonales no son perfectas, en el que los desgastes producidos por la precariedad se elevan a un primer plano, en el que el cansancio puede ser un componente válido, en el que las inseguridades y miedos pueden empezar a ser tema de conversación o en el que los fracasos empresariales se pueden compartir. Lo malo, seguramente, es que allí nos paramos. Cuando el cuerpo nos pedía más intimidad, más sinceridad, hablar desde lo afectivo y exigir los cuidados que la vida laboral nos niega surgió la duda. ¿Es lícito explorar lo emocional desde una institución pública? Esta idea fue la que puso límites al cultivo. Fue la causante que no decidiéramos explorar más en profundidad lo que sentíamos y la euforia que nos producía utilizar un taller como espacio de afinidad. Fue la que nos recordó que las emociones se suelen explorar en la intimidad, que el conocimiento racional está mejor considerado que el conocimiento afectivo. Esa duda nos recordó que al día siguiente teníamos que explicarle al mundo que habíamos estado haciendo y que nuestras gramáticas y herramientas lingüísticas están pobremente preparadas para expresar el conocimiento afectivo.</p>
<p>Al día siguiente nos derrumbamos, había que traducir intensidad en argumentos, había que transmitir energías en forma de enunciados, había que exponer lo importante que es explorar lo emocional sin exponer nuestras emociones, había que transformar en conocimientos susceptibles de ser consumidos lo que sólo habíamos podido explorar de forma frágil e intuitiva. Ese sesgo, la brecha abierta entre lo que habíamos vivido y lo que habíamos podido expresar se fue expandiendo creando la sensación de fracaso. Al volver a lo público no podíamos dejar que nuestras marcas tradujeran lo que no debe verse, dimos un paso atrás y racionalizamos las conversaciones y debates mantenidos el día anterior. No podíamos decir que lo más emocionante había sido volver a vernos, que es increíble sentir la empatía de otra que está en un lugar similar al tuyo, que los confines de nuestras marcas a veces pesan más de lo que nos gusta creer. En este contexto, el marco de lo que es o no público, lo establecía el hecho de saber que habría gente mirando, personas que querían conocer nuestras conclusiones, pero en estos momentos lo que separa lo público de lo privado es una frontera simbólica muy porosa que en muchas ocasiones es necesario negociar.</p>
<p>La conclusión a la que llegamos inevitablemente era que nos llevábamos el cultivo al espacio de lo privado, al espacio en el que se pueden tener miedos e incertidumbres, al espacio en el que poner los sentimientos sobre la mesa no crea tensión, al espacio donde las micropolíticas parecen pertenecer. En definitiva, un espacio en el que al parecer se puede una escapar de lo productivo, de la necesidad de llegar a conclusiones que sirvan a los demás, en el que las incertezas, miedos, alegrías o deseos se pueden seguir explorando. ¿Qué hubiera pasado de no toparnos con la barrera del miedo?¿Hasta dónde hubiéramos podido llegar si el sentimiento de culpa no se hubiera adueñado de la situación? Llegados a este punto tan sólo podemos especular, pero a lo mejor en próximas ocasiones podría ser interesante dejarse llevar, explorar lo terapéutico hasta sus límites, darle voz a nuestro cuerpo y dejar que lo afectivo se apodere de la situación y ver qué pasa. Hasta entonces supongo que nos toca afinar nuestra jerga emocional, trabajar lo íntimo desde la intimidad y mantener en la invisibilidad lo que aun no puede ser visible.</p>
<p><a href="http://ypsite.net/blog/2011/07/cultivo-de-microbios-2-cuando-lo-invisible-no-puede-ser-visible/olympus-digital-camera-2/" rel="attachment wp-att-1280"><img class="alignnone size-large wp-image-1280" title="cultivo de microbios" src="http://ypsite.net/wp-content/uploads/2011/07/P7060393-1024x768.jpg" alt="" width="605" height="453" /></a></p>
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		<item>
		<title>¿NUEVOS MODELOS DE NEGOCIO? ENTRE CULTURA LIBRE Y LIBERALISMO</title>
		<link>http://ypsite.net/blog/2011/06/%c2%bfnuevos-modelos-de-negocio-entre-cultura-libre-y-liberalismo/</link>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 07:29:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industrias culturales y creativas]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Texto de Jaron publicado originalmente en el periódico Diagonal &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; La ‘reeducación’ industrial vence con el modelo Spotify El movimiento de la cultura libre nació inspirado en parte por el auge sin precedentes del software libre (que ha demostrado que &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2011/06/%c2%bfnuevos-modelos-de-negocio-entre-cultura-libre-y-liberalismo/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Texto de Jaron publicado originalmente en <a href="http://www.diagonalperiodico.net/La-reeducacion-industrial-vence.html" target="_blank">el periódico Diagonal</a></strong></em></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>La ‘reeducación’ industrial vence con el modelo Spotify</strong></p>
<p>El movimiento de la cultura libre nació inspirado en parte por el auge sin precedentes del software libre (que ha demostrado que la militancia y el mercado no tienen por qué estar reñidos), y en parte como respuesta a la progresiva privatización de la cultura por parte de grandes corporaciones. Éstas, con poderosos lobbies, han conseguido de forma progresiva que los diferentes Estados secunden sus intereses instaurando regímenes de propiedad intelectual cada vez más restrictivos, como hemos comprobado con la reciente implementación de la ley Sinde.</p>
<p>En un momento histórico dominado por el crecimiento y hegemonía de los medios digitales y la centralidad del conocimiento como elemento productivo, corporaciones del entretenimiento y representantes de <strong>las industrias culturales han luchado por limitar el uso y acceso a sus productos reivindicando de forma exclusiva el valor económico de la cultura</strong>.  De forma paralela hemos experimentado un drástico abaratamiento de los medios de producción y de las herramientas digitales. Muchas personas, con cierto bienestar económico, pueden filmar sus propias películas caseras, grabar sus discos, realizar collages, alterar fotografías, etc., dando pie a una auténtica cultura del remix cotidiano que pone en crisis la figura tradicional del o de la creadora.</p>
<p><strong>Los movimientos en defensa de la cultura libre exigen el derecho a compartir y acceder a todas estas nuevas manifestaciones culturales.</strong> Denuncian la creciente privatización del acervo cultural. Han puesto de manifiesto los sistemas de control de los usuarios que construyen y navegan en internet o han denunciado las formas en que ciertas administraciones públicas han secundado los intereses de entidades de gestión en detrimento de los intereses generales de la ciudadanía.</p>
<p><strong>La sostenibilidad cultural</strong></p>
<p>De forma paralela, otra preocupación se ha impuesto en muchos de los foros y encuentros promovidos por la cultura libre. ¿Cómo hacemos sostenibles estas nuevas prácticas culturales? Esta pregunta busca responder a dos realidades: la de quienes crean contenidos y quieren vivir de su trabajo, y a las acusaciones de las industrias culturales que consideran que el intercambio de archivos empobrece a sus artistas. La voluntad de definir prácticas económicamente sostenibles ha dado pie a una de esas coaliciones estratégicas que debemos analizar con más detenimiento.  Bajo el lema de “nuevos modelos económicos para la cultura”, los movimientos que defienden la cultura libre se han acercado peligrosamente a sujetos e ideologías liberales que en su afán por liberarse del Estado y sus diferentes administraciones <strong>abogan por dejar la cultura en manos del mercado</strong>.</p>
<p>Recientemente hemos sido testigos de una proliferación de encuentros y debates centrados en repensar los nuevos modelos económicos que sustentan las prácticas culturales. La lógica que representan es muy simple, la supuesta “piratería” y el fácil acceso a contenidos online van en detrimento de quien crea contenidos. Para solucionar esta situación hay que definir nuevos modelos que garanticen el acceso a contenidos a la par de generar cierta remuneración para sus creadoras. De esta manera, se desplaza un problema político a uno meramente técnico. <strong>Si el mercado es capaz de diseñar dispositivos que faciliten el acceso a contenidos previo pago, la ciudadanía se “reeducará”</strong> y dejará de incurrir en su legítimo derecho a la copia privada. De esta manera empiezan a sonar nombres de plataformas digitales como Netflix, Spotify, Jamendo, Filmin, etc., como soluciones a un problema mucho más complejo y multidimensional. Ha sido frecuente escuchar en estos encuentros críticas a las subvenciones públicas –menospreciadas en detrimento de la inversión privada–, una opción de financiación aparentemente mucho más lícita y loable.</p>
<p>Con facilidad se compara con la reconversión industrial para negar su vertiente política y disfrazarlo de una mera transformación económica, como si una cosa no supusiera automáticamente la otra. Lamentablemente, los nuevos modelos tienen poco de nuevo (patrocinios, financiación distribuida o la reducción del precio de los productos).</p>
<p>Estas soluciones temporales obstaculizan debates de más calado sobre la cultura como un procomún o que ponen en crisis la figura del o de la creadora para revelar la capacidad creativa de la sociedad. La necesidad de constituir comunidades fuertes con derechos, pero también con obligaciones, choca con la subjetividad liberal. Ésta quiere interactuar con los demás sin constricciones, y su deseo de disfrutar de bienes culturales se debe saciar al instante. Aquí se ven los límites de esta articulación estratégica.</p>
<p>Si en lugar de situar el mercado como solución, nos planteáramos la importancia de defender un procomún cultural caracterizado por un dominio público rico y accesible, el presente debate tomaría un cariz completamente diferente. Si en lugar de pensar en nuevos modelos de negocio, pensáramos en nuevos ecosistemas productivos vertebrados a través de comunidades responsables que definen las reglas de acceso y uso del procomún cultural, nos veríamos abocados a <strong>un debate más complejo que no busca sólo cambiar un modelo productivo, sino que obliga a repensar la propia base productiva.</strong> Es por ello que necesitamos desactivar la lógica liberal que domina la discusión, si realmente queremos pensar en sostenibilidad y en la cultura como un conjunto de elementos y valores económicos, sociales y culturales.</p>
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		<title>La Invisible, experimento de innovación política</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 15:18:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
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		<category><![CDATA[innovación]]></category>
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		<description><![CDATA[La Casa Invisible, Centro Social y Cultural de Gestión Ciudadana de Málaga ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Málaga. Y en resumen, no podríamos estar más contentos!. La continua reclamación del derecho a la ciudad por parte del &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2011/01/la-invisible-experimento-de-innovacion-politica/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Casa Invisible, Centro Social y Cultural de Gestión Ciudadana  de Málaga <a target="_blank" href="http://www.lainvisible.net/?q=es/node/17426">ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Málaga</a>. Y en resumen, no podríamos estar más contentos!. La continua reclamación del derecho a la ciudad por parte del conjunto de voces que conforman la invisible ha surtido efecto. Si algo nos ha fascinado siempre de la Invisible es su capacidad por construir una realidad viva instalada en lo común. Cooperación, autogestión, innovación política, resistencia creativa, institución de lo común, toda tesis de experimentación política alcanza un nuevo grado de realidad con este paso. Desde la reflexión y sin duda desde la acción, Málaga en su conjunto ha apostado por esta vía construyendo un precedente de gran potencia política.</p>
<p>Desde YProductions queremos unirnos a las felicitaciones y enhorabuenas tanto por lo que este hecho supone como por lo que este hecho sugiere. Larga vida a la Invisible, y qué dure!!</p>
<p>YProductions</p>
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		<title>La participación ciudadana: procesos de emergencia política en la esfera cultural</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 08:16:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ruben</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Industrias culturales y creativas]]></category>
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		<description><![CDATA[Este texto se escribió después de una sesión de trabajo organizada por la Direcció General de Participació Ciutadana de la Generalitat de Catalunya y coordinada por Indicultura Mundial (empresa formada por Ferrán Farré y Jordi Oliveras de Indigestió) &#8211; a &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2010/06/la-participacion-ciudadana-procesos-de-emergencia-politica-en-la-esfera-cultural/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este texto se escribió después de una sesión de trabajo organizada por la <a target="_blank" href="http://www10.gencat.cat/drep/AppJava/cat/ambits/participacio/index.jsp">Direcció General de Participació Ciutadana de la Generalitat de Catalunya</a> y coordinada por Indicultura Mundial (empresa formada por Ferrán Farré y Jordi Oliveras de <a target="_blank" href="http://www.indigestio.com/wp/">Indigestió</a>) &#8211; a quienes agradezco mucho la invitación-. El objetivo de la sesión era contribuir a la confección del Libro Verde para la mejora de la participación ciudadana pero, de manera más específica, una de las premisas de reflexión que se proponía en esta sesión era “<em>promover un proceso de reflexión orientado a un mayor empoderamiento de la ciudadanía en relación a la cultura</em>”. Durante esa sesión lancé una serie de ideas que ahora me propongo desplegar y que -afortunadamente- se vieron afectadas por lo que entre todos y todas intercambiamos durante la sesión en las que también participaban Rafa Milán, Eduard Miralles, Christian Añó, Lídia Dalmau (de <a target="_blank" href="http://www.sinapsisprojectes.net/">Sinapsis</a>) y Nando Cruz.</p>
<p><strong>1. Introducción</strong></p>
<p>De entrada, creo necesario remitirme al origen que es a su vez producto final de esta y otras muchas sesiones que se están desarrollando: el <em>Llibre Verd de la qualitat democràtica</em>. La crisis de representación política que se ha venido desarrollando durante las últimas décadas es un hecho irrefutable. Tal vez haya varias maneras de explicar porqué los niveles de participación en las urnas cada vez que la democracia nos cita nunca han sido excesivamente altos a nivel europeo. Y tal vez exista la intuición de que fomentar otras parcelas de participación ciudadana pueden equilibrar el nivel de desconfianza que progresivamente ha ido adquiriendo la clase política. En principio, entiendo el estímulo que guía estos procedimientos de consultoría sectorial en busca de pensar modelos de participación e incluso intentar conformar una especie de <em>think tank </em>descentralizado que arroje sus ideas al diseño de un Libro Verde para ese fin. Pero una mirada microscópica nos revelará que ese desconfianza no solo genera una crisis representativa, sino que es a su vez estímulo para diseñar desde la propia ciudadanía otros modelos de organización política; formas de intentar subvertir la normatividad y producir heterogeneidad. Podríamos resumir esto como una acuciante sensación de que las políticas <em>bottom up</em> intentan describir su propia lógica y su propio ámbito de actuación y que progresivamente se ven más alejadas de las políticas <em>top down</em>. He aquí el nudo de la crisis representacional: la difícil articulación de este doble proceso es la que se ha intentado desarrollar con las políticas de gobernanza que se llevan diseñando desde bien entrados los 90s y principios del 2000 en Europa[1]. Resumiendo mucho todo este proceso, el <em>Llibre Verd de la qualitat democràtica</em>[2] sería el último episodio de este trayecto que intenta fomentar procesos de participación con los que interpelar a la ciudanía. Más allá de todo este marco, el objetivo es centrarnos en el ámbito cultural y -aunque siempre es un difícil ejercicio, ese de “fijar la mirada” en un sector diluido en tanto que se produce y reproduce en toda la esfera social- poco a poco, voy a intentar remitirme a fenómenos de autorganización que se desarrollan en el campo de la producción cultural.</p>
<p><strong>2. Fomentar la participación VS optimizar los procesos que ya se dan</strong></p>
<p>No son pocos los pensadores y pensadoras que se refieren al paradigma actual como un momento de difícil gobierno y de inútil comparación con las formas de organización (tanto productivas como políticas) que se dieron durante la época industrial. Que “algo está cambiando” es una sensación que seguro todos y todas compartimos, lo difícil es saber cómo y hacia dónde dirigimos exactamente este proceso de cambio. En el marco del denominado Capitalismo Cognitivo[3] se están desarrollando fórmulas por parte del mercado y del Estado para intentar gobernar lo ingobernable y extraer renta de una nueva fábrica que ha desmoronado los procesos de producción y organización clásicos: la fábrica social. En esta nueva esfera de producción, el conocimiento ya no sólo tiene lugar en las universidades o en los departamentos de I+D del sector privado, sino que el recurso más preciado en el actual sistema económico los producimos todos y todas colectivamente. Los niveles de <em>innovación emergente</em>[4] que se dan en contextos de cooperación social, en zonas que antiguamente estaban al margen de la cadena de montaje fordista, desbordan completamente cualquier medida, cualquier proceso de cómputo clásico de “lo productivo”. Bajo esa otra lógica sin medida circulan procesos que en ocasiones se mantienen en un “afuera” del marco institucional, siendo algunos producto de miradas discordantes respecto al <em>status quo</em>, empujados por el deseo de producir autonomía.</p>
<p><span id="more-1235"></span> Pero la economía de mercado ha detectado estas cuencas creativas, y ha diseñado procesos que pueden no sólo absorver la creatividad que generan[5] sino intentar integrar este cerebro colectivo como parte de su producción creando protocolos de participación regulares. Un caso muy claro es el uso del crowdsourcing[6], primo aventajado del outsourcing. Este proceso “participativo” apela a la creatividad de toda la sociedad para solucionar un problema o contestar a una demanda específica de un cliente. Cada vez aparecen más empresas que buscan aprovechar la arquitectura de la web 2.0 para apelar a la contribución creativa o a la solución técnica de cualquiera que quiera tener la “oportunidad” de introducirse en esta dinámica de “participación”[7]. Un ejemplo absolutamente pornográfico de estas dinámicas de extracción de renta de la creatividad social es el Fiat Mio[8], una plataforma online que invita a todo el mundo a lanzar sus ideas para imaginar el coche del futuro, que tanto apela a los deseos de quienes envían sus comentarios como a la capacidad imaginativa de todo aquel/aquella “<em>que desean continuar dando nuevas ideas para la evolución de los automóviles</em>”. El problema no se queda en saber si estos procesos son más o menos participativos o si fomentan en mayor o menor medida la cooperación o la democratización del mercado[9], el tema principal es detectar quién capitaliza esa producción, quién se beneficia económicamente a la vez que intenta legitimar sus procesos de captura argumentando una mayor apertura de su modelo empresarial. Sin poder analizar detenidamente este proceso, podemos ver claramente que estos usos del crowdsourcing no buscan otra cosa que la extracción de I+D a bajo coste (gratuito) y forman pare del último coletazo de la precarización del trabajo.</p>
<p>Sin querer hacer una analogía respecto a estas tácticas del mercado, vemos cómo las instituciones culturales también están siendo atravesadas por estos cambios estructurales, y se han centrado en reflexionar respecto al papel que se cede a esta &#8220;ciudadanía cultural&#8221; que ya no solo consume, sino que produce conocimiento y valor[10]. Es el caso de centros como el CCCB, que en estos días ha realizado junto al <a target="_blank" href="http://citilab.eu/inici">Citilab de Cornellà</a> una serie de talleres dirigidos a instituciones culturales para pensar maneras de inscribirse en esa lógica 2.0. Este no es un evento descontextualizado, sino que se inscribe en la naturaleza del programa <a target="_blank" href="http://www.cccb.org/icionline/">ICi del CCCB</a> y el <a target="_blank" href="http://www.cccb.org/lab/es/">CCCB_lab</a>, programas desde los que se intenta pensar la manera de inscribir formas más horizontales de concebir la producción cultural. Uno de los grandes retos -tal vez colateral- es cambiar el modelo organizativo clásico de la institución cultural, cuestión complicada, sobretodo si pensamos en el carácter micro de estas propuestas más <em>innovadoras</em> y su difícil porosidad en la totalidad de la coyuntura administrativa. Esto describe un proceso que se lleva a cabo desde la institución, un intento de diseñarse al ritmo de lo que actualmente acontece[11]. Un proceso legítimo, necesario y que no está conducido por otra mentalidad que el sentido común, pero que viaja a rastras -como no podía ser de otra manera- de procesos que se dan fuera de los muros institucionales, procesos que buscan un devenir instituyente[12], una emergencia de patrones de organización, relación y producción que pueden experimentar “desde abajo” una normatividad que más que inspirarse, acontece en el interior mismo de la fábrica social. Para no tropezar con abstracciones, describiré brevemente un proceso que ha tenido lugar hace poco en Barcelona y que se inscribe como práctica instituyente dentro del campo cultural, el [:D]evolution Summit.</p>
<p><strong>3. Caso de estudio: [:D]evolution Summit</strong></p>
<p>Antes de explicar qué es y cómo funcionó el [:D]evolution Summit[13] es necesario narrar un poco el programa al que buscaba responder, es decir, el <em>European Forum on Cultural Industries</em> [14]. Por lo tanto y para (por una vez) respetar el protocolo tradicional, antes de lo instituyente, viene lo institucional.</p>
<p>El <em>European Forum on Cultural Industries</em> se presentaba como el evento más relevante en materia cultural dentro de la presidencia europea española (y, si nos guiamos por la suma de partidas presupuestarias, sin duda debería serlo). Estas jornadas que incluían una cumbre de ministros de cultura europeos, intentaban sostener la tesis que las Industrias Culturales y, por ende, los derechos de autor, son una fuente de riqueza económica irrenunciable y un motor de desarrollo económico y social. En este marco, la todavía Ministra de Cultura Ángeles González Sinde, divulgó las ideas que se llevan tiempo fraguando desde el Ministerio de Cultura y que tanto rechazo social y desencuentros con diferentes segmentos profesionales han ido recolectando. El pliegue de debates y conferencias en este marco oficial venía regido por lo que se entiende ya como una limitación de las posibilidades de difusión, cooperación y producción en la red (la ley Sinde[15]) y las ideas que postula el “Libro Verde de las Industrias Creativas”[16], una fórmula renovada de articular el potencial económico de las tradicionales Industrias Culturales[17]. Estos modelos aseveran que la forma de sustentar económicamente el tejido empresarial del ámbito cultural ha de basarse en la explotación de los derechos de autor, creyendo férreamente que la exclusivización del conocimiento y la creatividad es el único modelo posible para su desarrollo.</p>
<p>Esto enlaza con la creencia de que tan solo una economía de mercado basado en la competitividad, la escasez y el interés individual puede asegurar un crecimiento del modelo económico actual. Un dogma neoliberal que a día de hoy, no hace más que mostrar su incoherencia y su falta de solvencia, teniendo en cuenta la crisis sistémica a la que esta supuesta naturaleza económica nos ha empujado[18]. El modelo de las industrias del copyright (llamémoslas por su nombre) no parece caer en la cuenta que exclusivizar el conocimiento no es otra cosa que cercar la producción que se genera colectivamente.</p>
<p>Este proceso es el que el pensador postautonomista Yann Moulier Boutang ha denominado como cercamientos digitales, es decir, una maniobra de privatización del procomún que el autor enlaza con el origen del capitalismo[19]. Y es precisamente esa reivindicación, la del carácter colectivo de esta producción basada en la cooperación social (no comercial ni económica) y el debilitamiento del procomún lo que se buscaba contextualizar en el [:D]evolution Summit organizado por Red-SOStenible[20]. En este evento paralelo se puso en marcha una máquina de producción descentralizada que en sí misma fue una demostración de lo que postulaba. Diversos colectivos, espacios, organizaciones culturales, profesionales de ámbitos sociales, políticos y sectoriales pusieron en marcha este evento de puesta en cuestión y, lo que es más importante, producción de discurso que se desarrolló de manera paralela al congreso oficial. Este cerebro colectivo tuvo la capacidad de transmitir en directo diversas charlas y conferencias emitidas en streamming, hacer análisis de lo que se decía dentro del congreso oficial (gracias a gente infiltrada que grababa, editaba y narraba lo ocurrido), lanzar campañas virales por la red[21], realizar acciones en la calle para transmitir socialmente su mensaje y conseguir impacto mediático.</p>
<p>Una de las figuras que tal vez resume de manera más directa el espíritu del [:D]Evolution Summit es Michel Bauwens, teórico de las redes y del peer-to-peer que forma parte del la P2P Foundation[22]. Bauwens estuvo en el congreso oficial y a su vez participó en el [:D]Evolution Summit, y en ambos lugares defendió cómo las tecnologías P2P son el subsuelo que actualmente se está construyendo para un nuevo paradigma socio-económico [23]. Bauwens detecta cómo el mercado está intentando acomodarse en esta nueva lógica (como veíamos en ciertos usos del crowdsourcing) pero asegura que la filosofía P2P es imparable, y que los procesos de cooperación y de búsqueda de otros beneficios más allá del económico a través de modelos sostenibles es ya una realidad pese a que todavía padece los desequilibrios durante este período de transición. Todos estos organismos que parten de la sociedad civil (hemos visto a red sostenible, P2P Foundation pero podríamos sumar otros tantos como <a target="_blank" href="http://exgae.net/">Exgae</a>, <a target="_blank" href="http://www.publicdomainmanifesto.org/">Public Domain Manifesto</a>, etc.) están generando no una simple respuesta en contra de lo que oficialmente se intenta construir, sino que han creado su propia red de construcción de una nueva institucionalidad que a veces analiza críticamente, a veces pacta o a veces se une estratégicamente con los organismos públicos. Una red que articula investigación, reflexión y acción y que amplía día a día su comunidad.</p>
<p>A mi modo de ver, no hay posibilidad alguna de introducirse o solicitar a esta red que funcione de una u otra manera o que sea representada de una u otra manera o que se adapte a procesos de participación ciudadana de una u otra manera. Esta es una red compleja, basada en la mutua confianza, en valores y formas de producir que emergen en cada proyecto específico, que cuenta con liderazgos y con jerarquías pero que forman parte de un proceso dinámico, cambiante -a veces errático- y que se reconfigura una y otra vez. Este proceso instituyente está en continuo devenir y las instituciones han de optimizarlo o intentar adaptarse a su complejidad más que intentar legitimarse contangiándose de su capital simbólico o a través de reproducir su léxico [24]. Más allá de fomentar la participación ciudadana o intentar generar ciudadanía cultural, se ha de experimentar con alianzas que potencien las políticas bottom up, optimizando los procesos que ya se dan en la esfera social y cultural.</p>
<p><strong>4. Conclusiones</strong></p>
<p>No es mi intención presentar aquí un dualismo (Estado Vs Ciudadanía) ya que carecería de todo sentido en un entorno tan poco dado a la segmentación como el que estamos.  Los organismos públicos, las instituciones, los gobiernos locales, etc. tienen su misión, y su campo de acción ha de entenderse dentro de la gestión de los recursos públicos. Nos haríamos un flaco favor si olvidamos que muchas de sus prácticas y acciones son respuesta a conquistas sociales irrenunciables. La idea es más bien que el intento de codificar y regularizar lo que ocurre de forma a priori caótica y poco ortodoxa en los procesos de autoorganización que acontecen en la esfera social, sea entendido como una maniobra fútil y que no va a acertar en el gobierno de lo ingobernable. Tampoco es demasiado inteligente percibir estas prácticas sociales como un departamento de I+D cuyas ideas pueden aplicarse a planes ya existentes o vincularlas a procesos de gestión que les ofrecen “participar” o “la oportunidad de formar parte de”. Es una realidad en sí misma, es un proceso de puesta en cuestión y formación de nueva ciudadanía imparable, y las estructuras de gestión de la Administración deberían pensar maniobras que optimicen este caldo de cultivo. En el ámbito de la producción cultural, esto se presenta de manera especialmente interesante, ya que la transición en la que actualmente se encuentran las Industrias Culturales tradicionales debilitadas por la incoherencia que a día de hoy arrastran los protocolos legales y jurídicos (derechos de autor, propiedad industrial, etc.) debería corresponderse con un momento de experimentación y búsqueda de alianzas más que a una continua criminalización de los usos sociales y culturales del conocimiento.</p>
<p>La posibilidad de cartografiar este territorio difuso, de esta red cambiante con nodos dinámicos y modos de organización complejos puede ser una posibilidad para entender mejor lo que está ocurriendo en estos procesos de innovación emergente. Esto pasa por una renuncia a su gobierno a la vieja usanza o el diseño de  nuevos procesos de gobernanza, que por bienintencionados que sean no cuentan ni forman parte de estas redes de confianza y de cooperación guiadas por el mutuo acuerdo, por la cooperación entre pares.<br />
Esta renuncia sería del todo positiva, pasando del intentar gestionar al intentar comprender y potenciar lo que está ocurriendo en los márgenes o en el afuera institucional [25]. La defensa del procomún y el rechazo frontal de su cercamiento, no es un frente hostil, es una oportunidad inmejorable para pensar otros modelos económicos de pequeña escala, otros modelos que presentan soluciones en su práctica y posiciones interesantes en su reflexión.</p>
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<p>[1] Como buen ejemplo, el Libro Blanco lanzado por Bruselas en el 2001 centrado en el marco estratégico para una nueva Governance a nivel Europeo<a target="_blank" href="http://www.ypsite.net/blog/www.ec.europa.eu/governance/white_paper/en.pdf"> www.ec.europa.eu/governance/white_paper/en.pdf </a></p>
<p>[2] <a target="_blank" href="http://www10.gencat.cat/drep/AppJava/cat/ambits/participacio/debat/que_es.jsp">http://www10.gencat.cat/drep/AppJava/cat/ambits/participacio/debat/que_es.jsp</a></p>
<p>[3] Para una contextualización de ese marco de análisis del capitalismo tardío mirar el libro “Capitalismo Cognitivo” de la editorial Traficantes de Sueños. Se puede descargar en <a target="_blank" href="http://traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/capitalismo_cognitivo_propiedad_intelectual_y_creacion_colectiva">http://traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/capitalismo_cognitivo_propiedad_intelectual_y_creacion_colectiva</a></p>
<p>[4] <em>Innovación emergente</em> es un término que YP lanzamos en nuestra investigación “Innovación en Cultura” y que describe procesos de producción colectiva que se dan en un contexto generando externalidades positivas en su entorno. Estas externalidades no tienen porqué ser mercancías ni necesariamente vienen dadas por “eventos culturales”, sino que constituyen un flujo de saberes y de maneras de hacer que inciden de manera positiva en la esfera local. Para una definición más desarrollada del témino innovación emergente, se puede descargar la investigación en <a target="_blank" href="http://ypsite.net/innovacion_en_cultura.html">http://ypsite.net/innovacion_en_cultura.html </a></p>
<p>[5] Como podrían hacer los coolhunters, que se dedicaban a “cazar tendencias” paseándose por la ciudad para -por ejemplo- la industria de la moda, fijándose en la manera de vestir, los peinados o en la manera de hablar, etc. de los adolescentes, una máquina desbordante de creatividad.</p>
<p>[6] Para una buena definición del término crowdsourcing, visitar la plataforma de producción colectiva de referencia <img src='http://ypsite.net/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' />  <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crowdsourcing">http://es.wikipedia.org/wiki/Crowdsourcing </a></p>
<p>[7] Sinceramente, no sé si sería mejor ahorrarme las comillas en todos estos términos ya que voy a tener que acudir a ellas todo el rato para relativizar su contenido y acentuar su uso meramente retórico, en cualquier caso, para mi comodidad y la vuestra, improvisaré sobre la marcha..</p>
<p>[8] <a target="_blank" href="http://www.fiatmio.cc/es/2009/08/escapamento/">http://www.fiatmio.cc/es/2009/08/escapamento/ </a></p>
<p>[9] Que estos usos del crowdsourcing pueden ser una vía para “democratizar el mercado” o que puede ayudar a gente que por currículum nunca accedería a un trabajo creativo en una gran compañía, son argumentos defendidos durante mucho tiempo por gurús de la economía neoliberal y por asesores de la “nueva economía”.</p>
<p>[10] Es lo que se ha denominado el prosumidor <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Prosumidor">http://es.wikipedia.org/wiki/Prosumidor </a>una unión entre los términos consumidor y productor que acentúa la disolución de barreras entre lo productivo y lo reproductivo, entre el consumo y la producción, entre el proveedor de contenidos y el consumidor de los mismos, etc.</p>
<p>[11] Un proceso que describía de forma muy clara la metáfora que comentaba Rafa Milán durante la sesión de trabajo del Llibre Verd: el deseo de la institución de pasar de comportarse como una “cosa” y pasa a relacionarse con su entorno como “persona”</p>
<p>[12] Es interesante ver el libro “Producción cultural y prácticas instituyentes” editado por Traficantes de Sueños , que es una compilación de texto rescatada del proyecto Transform del EIPCP <a target="_blank" href="http://transform.eipcp.net/">http://transform.eipcp.net/</a> El libro se puede descargar en <a target="_blank" href="http://www.traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/produccion_cultural_y_practicas_instituyentes_lineas_de_ruptura_en_la_critica_institucional/">http://www.traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/produccion_cultural_y_practicas_instituyentes_lineas_de_ruptura_en_la_critica_institucional/ </a></p>
<p>[13] <a target="_blank" href="http://d-evolution.fcforum.net/">http://d-evolution.fcforum.net/   </a><br />
[14] <a target="_blank" href="http://www.eu2010feic.org/index">http://www.eu2010feic.org/index</a></p>
<p>[15] En el siguiente enlace se puede encontrar información básica sobre la “Ley Sinde”  <a target="_blank" href="http://www.20minutos.es/noticia/603967">http://www.20minutos.es/noticia/603967</a>. Para conocer la campaña que sigue en marcha contra esa ley visitar <a target="_blank" href="http://internettienememoria.blogspot.com/">http://internettienememoria.blogspot.com/ </a></p>
<p>[16] <a target="_blank" href="http://ec.europa.eu/culture/our-policy-development/doc2577_en.htm">http://ec.europa.eu/culture/our-policy-development/doc2577_en.htm </a></p>
<p>[17] Para un análisis profundo de qué significan y qué suponen las industrias creativas y otros modelos que se alejan de este paradigma neoliberal se puede descargar la investigación “nuevas economías de la cultura” que realizamos desde YP <a target="_blank" href="http://ypsite.net/recursos/investigaciones/documentos/nuevas_economias_cultura_yproductions.pdf">http://ypsite.net/recursos/investigaciones/documentos/nuevas_economias_cultura_yproductions.pdf </a></p>
<p>[18] Michel Foucault analiza con precisión clínica este proceso histórico de construcción de la razón económica a través de la economía política en el libro “El Nacimiento de la Biopolítica” (Ediciones Akal, 2009. Madrid) una rigurosa y fascinante genealogía del neoliberalismo y su pasado inmediato.</p>
<p>[19] Emmanuel Rodríguez de la <a target="_blank" href="http://www.universidadnomada.net/">Universidad Nómada</a> explica este proceso de cercamiento de la inteligencia colectiva en este artículo <a target="_blank" href="http://biblioweb.sindominio.net/pensamiento/cercamientos.html">http://biblioweb.sindominio.net/pensamiento/cercamientos.html </a></p>
<p>[20] <a target="_blank" href="http://red-sostenible.net/">http://red-sostenible.net/</a></p>
<p>[21] Como el ya mítico duelo Punset VS Sinde que a día de hoy roza las 200.000 visitas en youtube <a target="_blank" href="http://www.youtube.com/watch?v=lefG4P0_jRk">http://www.youtube.com/watch?v=lefG4P0_jRk </a></p>
<p>[22] <a target="_blank" href="http://p2pfoundation.net/The_Foundation_for_P2P_Alternatives">http://p2pfoundation.net/The_Foundation_for_P2P_Alternatives</a></p>
<p>[23] Para ver o descargar la conferencia de Michel Bauwens ir a <a target="_blank" href="http://vimeo.com/10709027">http://vimeo.com/10709027 </a></p>
<p>[24] No es de extrañar que conceptos como sostenibilidad, participación, ecología, etc. nos generen desconfianza si son enunciados por organismos o prácticas que reproducen viejos modelos y que no interiorizan el significado real de este léxico.</p>
<p>[25] Más que como modelo a reproducir, es interesante ver como práctica sugerente los sistemas que se han llevado a cabo en contexto como Sao Paulo a través de los “Pontos de cultura&#8221;. La intención de esta red de infraestructuras es detectar lo que ocurre en cada contexto, fomentando las comunidades que se han ido generando alimentando y potenciando sus prácticas a través de estos recursos. Como digo, es un modelo sugerente, ya que evidentemente, la escasez de un contexto como Barcelona no se centra en una falta de recursos o instalaciones <a target="_blank" href="http://www.artetransformador.net/sitio/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=66%3Apontos&amp;catid=25&amp;lang=en">http://www.artetransformador.net/sitio/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=66%3Apontos&amp;catid=25&amp;lang=en</a>. Este, entre otros ejemplos, los analizamos en la investigación de YP “Nuevas Economías de la Cultura” que se puede descargar aquí <a target="_blank" href="http://ypsite.net/investigacion.php?id=3">http://ypsite.net/investigacion.php?id=3</a></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Rubén Martínez, <a target="_blank" href="http://www.ypsite.net/">YProductions</a><br />
Este texto está bajo licencia <a target="_blank" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/">http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/ </a></p>
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		<title>Metodología para investigación colectiva (empresas del procomún)</title>
		<link>http://ypsite.net/blog/2010/05/metodologia-para-investigacion-colectiva-empresas-del-procomun/</link>
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		<pubDate>Fri, 21 May 2010 10:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yproductions</dc:creator>
				<category><![CDATA[emprendedores]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Industrias culturales y creativas]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo cultural]]></category>
		<category><![CDATA[yproductions]]></category>

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		<description><![CDATA[post original en blog empresas del procomún Pues le hemos dado muchas vueltas a un asunto que consideramos principal para llevar a cabo esta investigación colectiva respondiendo a todos los intereses que ha ido aglutinando: la metodología. Algo tan fundamental &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2010/05/metodologia-para-investigacion-colectiva-empresas-del-procomun/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.ypsite.net/procomun/?p=123">post original en blog empresas del procomún</a></p>
<div style="text-align: center"><img width="213" height="191" src="http://www.ypsite.net/procomun/wp-content/uploads/2010/05/logoEPC2-copy.gif" /></div>
<p>Pues le hemos dado muchas vueltas a un asunto que consideramos  principal para llevar a cabo esta investigación colectiva respondiendo a  todos los intereses que ha ido aglutinando: <strong>la metodología</strong>. Algo  tan fundamental no podía decidirse de manera improvisada y hemos estado  comentando con bastante gente cómo podíamos pensar en una metodología  que nos permitiera sacar el mayor partido posible y lecturas diferentes  al complejo marco de las “empresas del procomún”. No sabemos si hemos  dado con la solución, pero sí sentimos que hemos caído en una buena  casilla. En cualquier caso, el devenir del proyecto nos dirá e iremos  ajustando cosas sobre la marcha, es lo bueno -y sin duda también lo  malo- de no formar parte del campo científico y contar con metodologías  para casi cualquier cosa. La propuesta es sencilla, y se forja entre  tres ideas: <strong>un archivo común</strong>, diferentes <strong>variables</strong>  determinadas por los intereses de cada uno/a y la elaboración de<strong>  informes compartidos</strong>.</p>
<p>No debería costarnos demasiado resumirla aquí,  así que, vamos a por ello!  Durante las conversaciones con diferentes profesionales, algunos  amigos/as y gracias a las sesiones en el <a target="_self" href="http://medialab-prado.es/article/laboratorio_del_procomun_grupos_de_trabajo_2009-2010">laboratorio del procomún de Medialab Prado</a> (mil  gracias a toda la gente que allí se junta y que nos lanza ideas  descomunales) hemos visto que bajo las “empresas del procomún” se buscan  responder preguntas muy diferentes. Lejos de verlo como un problema,  nos parece una toma de posición que puede ser muy interesante ya que  durante los diferentes caminos que se vayan trazando para hallar  respuestas (o tal vez otro sinfín de preguntas) se va a acceder a  información que puede ser útil para todos y todas. <strong>Esos diferentes  trayectos/informes pueden ir levantando información y conocimientos que  podemos ir ordenando y clasificando de manera abierta en un archivo  común compartido que pueda visualizarse de diferentes formas</strong>.</p>
<p><span id="more-1234"></span> Por otro lado, hemos detectado que las diferentes preguntas lanzadas  navegan bajo diferentes variables que “clasifican” de manera más o menos  natural todos los intereses. Algunas preguntas buscan analizar la  realidad de un ámbito o sector determinado y su relación con el procomún  (desde la economía social hasta el sector musical), otras  se centran  en un rastreo sobre un territorio local determinado (sea Madrid, Bilbao,  Barcelona..) o buscan conocer mejor modelos sostenibles que generan  procomún compartiendo modos de hacer. Otros focos de interés parten de  problemáticas determinadas como el difícil equilibrio entre la  sostenibilidad económica y la filosofía que se quiere desplegar en la  estructura empresarial o sobre la dimensión que habría que otorgarle a  la noción de empresa a través de una nueva ontología. Por ese motivo, <strong>hemos  pensado que la mejor manera de avanzar en paralelo pero respetando la  autonomía de cada nodo, es centrarnos en la construcción de un archivo  común de información</strong> -a modo de repositorio compartido de  conocimientos- y <strong>que cada grupo, entidad o persona interesada realice  un informe centrado en una o la combinación de diversas variables</strong>.Esos informes, que puedes ser textuales, videográficos o  cartográficos, lineales o no-lineales, académicos o interesantes <img src='http://ypsite.net/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' />  y  usar tantas herramientas como se crea pertinente, han de diseñarse como  un proceso abierto, es decir, <strong>que toda la información que se produzca  o consulte para realizarlo forme parte de un archivo común</strong>. Esto  permitirá que cada nuevo trazo, que cada nueva pregunta se alimente de  lo ya rastreado y que con esa misma información se puedan hacer lecturas  e informes diferentes. Nos parece interesante destacar que para el tipo  de investigación colectiva que imaginamos, será <strong>muy útil producir  materiales que puedan dimensionar el territorio que recorremos de  primera mano</strong>. Entrevistas, consultas, rastreo de información  cuantitativa y cualitativa, etc. pueden ir acumulando información de  nuevo cuño que se vincule con otra ya existente.</p>
<p>El papel de <a href="http://ypsite.net/">YP</a>  en todo esto va a ser el de coordinar, informar y dar apoyo a los  diferentes nodos y, en la medida de lo posible, facilitar la  transferencia de conocimientos a tiempo real. Asumimos la  responsabilidad de dar una estructura al proyecto (una web, búsqueda de  recursos económicos para posibles gastos técnicos, buscar alianzas para  cada nodo, etc.) y, evidentemente, haremos nuestros propios informes!.  Actualmente estamos realizando entrevistas en video a diferentes  iniciativas empresariales y personas que creemos pueden dibujar un  escenario sugerente. En breve las editaremos y colgaremos en este blog,  pero los brutos formarán parte del archivo común. También hemos puesto  en marcha un grupo de lectura de lectura sobre el procomún en <a target="_blank" href="http://zzzinc.net">ZZZINC</a>,  nuestra oficina compartida con otros agentes culturales de Barcelona.  Estas Sesiones de lectura están abiertas y cualquiera que esté  interesado/a de puede unir desde ya mismo poniéndonos un mail en  yp(at)ypsite.net</p>
<p>Por último, un detalle importante relacionado con la metodología al  que estamos acabando de dar vueltas. De momento utilizaremos este blog,  pero en un periodo que esperamos sea corto vamos a situar el site de  “empresas del procomún” en otro lugar, con su propio dominio y no  vinculado directamente a la web de YP en busca de darle mayor autonomía  al proyecto.</p>
<p>Seguiremos informando, si alguien quiere más información, quiere  lanzar alguna idea o vincularse de alguna manera a este proceso, bien  por mail o bien a través de los comentarios, encantadas de comunicarnos!</p>
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		<title>#MASACRÍTICA: presentación en el CCCB con Philip Ball</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 08:49:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Este viernes 26 de marzo a las 19h estaremos presentando en el CCCB un proyecto de investigación junto al escritor y científico Philip Ball: #masacritica es una investigación colectiva desarrollada por zzzinc que estudia la evolución de la masa desde &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2010/03/masacritica-presentacion-en-el-cccb-con-philip-ball/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este viernes 26 de marzo a las 19h estaremos presentando en el <a target="_blank" href="http://www.cccb.org/now/es/activitat-masacritica-34447">CCCB</a> un proyecto de investigación junto al escritor y científico <a target="_blank" href="http://www.cccb.org/now/es/participant-philip_ball-34436">Philip Ball</a>:</p>
<p><a target="_blank" href="http://vimeo.com/10432882">#masacritica</a> es una investigación colectiva desarrollada por <a target="_blank" href="http://zzzinc.net/">zzzinc</a> que  estudia la evolución de la masa desde un punto de vista histórico,  social, antropológico y científico. De la idea de un ente gregario se ha  pasado a un cerebro colectivo interconectado y con capacidad  autoorganizativa, hecho que ha permitido visibilizar procesos y  prácticas colectivos y analizarlos de manera interdisciplinar. NOW  acogerá la presentación del proyecto, que contará con la presencia del  escritor británico Philip Ball, quien explorará las intersecciones entre  física, complejidad y sociología y realizará un recorrido por distintos  fenómenos sociales explicados a partir de modelos físicos y  matemáticos.</p>
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		<title>Presentación del libro &#8220;Innovación en cultura&#8221; en la Fuga Librerías</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 08:14:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>info</dc:creator>
				<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[yproductions]]></category>

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		<description><![CDATA[Tenemos el placer de invitaros a la presentación del libro Innovación en cultura. Una aproximación crítica a la genealogía y usos del concepto que hemos publicado recientemente con la editorial Traficantes de Sueños. La presentación tendrá lugar el sábado 13 &#8230; <a href="http://ypsite.net/blog/2010/03/presentacion-del-libro-innovacion-en-cultura-en-la-fuga-librerias/">Sigue leyendo <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tenemos el placer de invitaros a la presentación del libro <a target="_blank" href="http://www.traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/coleccion_mapas/innovacion_en_la_cultura_una_aproximacion_critica_a_la_genealogia_y_usos_del_concepto">Innovación en cultura. Una aproximación crítica a la genealogía y usos del concepto </a>que hemos publicado recientemente con la editorial Traficantes de Sueños. La presentación tendrá lugar el sábado <strong>13 de marzo</strong> a las <strong>13.30h</strong> en <a target="_blank" href="http://www.nodo50.org/lafuga/">La Fuga Librerías</a> de Sevilla (C/ Conde de Torrejón, 4). <a target="_blank" href="http://maps.google.es/maps?f=q&amp;hl=es&amp;geocode=&amp;q=conde+de+torrejon,+4,+sevilla,+spain&amp;sll=37.397642,-5.992785&amp;sspn=0.007415,0.014462&amp;ie=UTF8&amp;ll=37.398034,-5.992913&amp;spn=0.007415,0.014462&amp;z=16&amp;om=1">Ver mapa</a></p>
<p>Para la sesión contaremos con la participación de <a target="_blank" href="http://www.zemos98.org/">ZEMOS98</a> que nos ayudarán a presentar y a charlar sobre el libro.</p>
<p>De paso aprovechamos para adelantaros que estaremos toda la semana trabajando en Sevilla en el contexto del 12 Festival Internacional ZEMOS98 del que podéis conocer toda su programación en <a class="moz-txt-link-freetext" href="http://festival.zemos98.org/">http://festival.zemos98.org</a></p>
<p>Nos vemos allí!</p>
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